martes, 12 de agosto de 2014

El Obelisco de Ciudad Bolívar



Tras la muerte de Juan Vicente Gómez, el actual Obelisco de la Plaza Maturín, fue blanco de la furia antigomecista, pero, afortunadamente, no lo derribaron sino que maltrataron sus alegorías de bronce exaltando al Dictador.  Algo similar le ocurrió a la ausencia del Presidente Antonio Guzmán Blanco, progresista, pero tildado o sentido como autócrata.
         La prensa local informó de las manifestaciones contra todo lo hecho por los gobernadores de turno para exaltar la persona del dictador.  Fue así como un grupo de citadinos encabezado por Alida y Trina Gambús, Hortensia y Armida Suegart, Miguel María Escalante y Carlos Kleyser, echaron abajo la alegórica triada escultural de bronce que en el Obelisco se apoyaba en el lema  “Venezuela, Paz y Trabajo”.  Dos años antes de la muerte del Dictador manos ocultas modificaron el lema sustituyendo la “Z” por el monosílabo “SA” con lo cual resultó la frase  “Venezuela pasa trabajo”.
El Obelisco fue erigido como un monumento a la Federación,  para conmemorar el 27 de abril de 1870, fecha en la que el general Antonio Guzmán Blanco inició la recuperación del Poder arrebatado por la Revolución de los Azules al líder de la Guerra Federal Juan Crisóstomo Falcón.  Fue decretado el 23 de mayo de 1873 por el Presidente de la Provincia de Guayana, General José Gabriel Ochoa, e inaugurado el 27 de abril de 1874, coronado con un busto del “Ilustre Americano”  que posteriormente, el 28 de octubre de 1889, fue eliminado por decreto de la Asamblea Legislativa  que entonces presidía el diputado Doroteo de Armas.
Durante el Gobierno del General Marcelino Torres García el Obelisco fue incorporado a la llamada Plaza de la Rehabilitación levantada en diciembre de 1916 y mediante un concurso ganado por el artista guayanés Juan de Dios Baldivián se le incorporó la triada escultórica de bronce que fue sacada de cuajo por la muchedumbre el día que se informó del fallecimiento del hombre que sojuzgó al país por espacio de tres decenios.
El Obelisco, libre de bustos y alegoría, quedó de todas maneras de pie con su  estructura de ladrillo y mezcla mulata, como Monumento  a la guerra Federal en la que por cierto, Guayana no tomó parte, pero si algunos guayaneses connotados como José Gabriel Ochoa, quien estuvo al lado del General Ezequiel Zamora, a quien conoció siendo este Comandante de Armas de la provincia de Guayana.
Cuando estalló la Guerra Federal, gobernaba Guayana Juan Bautista Dalla Costa, quien mantuvo al Estado al margen de esa cruenta guerra que arruinó la economía de Venezuela y mutiló  buena parte de su población.
En 1961, siendo Gobernador del Estado el ingeniero Leopoldo Sucre Figarella y a propósito del centenario de la Capital del Estado Monagas, se le quiso rendir homenaje a la ciudad de Maturín donde Piar, Libertador de Guayana,  ganó tres batallas consecutivas durante la Guerra de emancipación,  y se aprovechó el Obelisco desolado para fundar en su torno la “Plaza Ciudad de Maturín”.  Para cuya inauguración vino el gobernador de ese Estado así como los miembros del Concejo Municipal.
Luego de una sesión solemne de la Municipalidad presidida por el concejal Luis Felipe Pérez Flores, las autoridades managuenses fueron declarados Huéspedes de Honor, firmaron el Libro de Oro de la ciudad y finalmente se trasladaron a la Plaza para cumplir el programa inaugural, donde intervinieron el profesor José Francisco Miranda, el vicepresidente del Concejo Municipal de Maturín. Doctor Juan Carlos Millán y el bachiller Luis Felipe Pérez Flores.
La Plaza Maturín, cuyo atractivo principal es el Obelisco luce hoy integrados al Liceo Fernando Peñalver.



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